martes, 4 de enero de 2011

"Los floristas somos como confesores"

A continuación os pongo el artículo que le dedicaron a mi padre en la contraportada del Diario de Burgos el lunes 3 de enero de 2011


ALFONSO PALMERO
FOTO: TOMÁS ALONSO

GADEA G. UBIERNA/ BURGOS
Compromiso, detalle o algo más?». Esta es la pregunta con la que Alfonso Palmero recibe a cada cliente, con el propósito de materializar con flores sus deseos. «La mayoría es profana y se deja asesorar», explica antes de poner un ejemplo. «Si viene un jovencito a regalarle flores a su novia, le pregunto si se inicia o si ya es un amor consolidado. Si es lo primero, recomiendo algo sencillo como una rosa o unos tulipanes y, si no, algo más completo».
Palmero, zamorano de nacimiento, cumplió 32 años al frente del negocio de las Bernardas el pasado 1 de enero. «Yo me dedicaba a la hostelería, pero entré en las flores porque un hermano de mi mujer tenía una floristería en Gamonal», cuenta. De ahí surgió una unión profesional con tres de sus cuñados (responsables hoy de las floristerías Europa, Citores y Marisol) en la que el cometido de Palmero era repartir. «Mi cuñado y mi mujer eran los artistas. Yo fui aprendiendo de ellos», asegura.
Tres décadas después, esta floristería ha puesto olor y color a más de 10.000 bodas, uno de los pilares del negocio. «Las flores son sensaciones: exquisitez en la iglesia y diversión en el banquete. Intentamos no repetir y siempre personalizar». En esto último, el florista asegura poner especial cuidado para no herir sentimientos. Otro ejemplo: «Los ramos con caída no son para las novias bajas, pero nunca les digo esto; digo que les acorta la figura».
Asegura con orgullo que el 95% de las personas que entran en la tienda son clientes. «Lo mejor es su lealtad y su complicidad. El cliente nos cuenta, somos como confesores y, al final, yo entro en la intimidad de su hogar porque les sigo desde novios, lo mismo decoro un salón que un baño y les acompaño en los momentos alegres, pero también en los difíciles». De hecho, más de una vez ha pasado la Nochevieja en la tienda «por un servicio, que no una venta. Aquí hay muchos sentimientos y nosotros damos un servicio que, a veces, es una ayuda», concluye.




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